The story of Trapu Zaharra

Comienzos…


La banda en sus inicios estaba formada por dos únicos compañeros sin muchas ambiciones. Sobrevivir y divertirse con los “golpes” pudieran ser sus máximas, algo que con el tiempo no ha cambiado.
Sus primeras intervenciones eran tímidas y de escaso botín pero ya se perfilaban algunos de sus talentos: audacia, morro, improvisación… tuvieron que pasar unos años hasta que llegó “EL VENGADOR ENMASCARADO” su primera gran campanada.
A partir de entonces los chérifes (programadores) empezaron a buscarles y ellos pusieron precio a sus cabezas. Eran los tiempos de “OCCIDENT PARADISE”, “VISTO Y NO VISTO”, “LOCOS”…
 

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La formación de la banda varió dependiendo del volumen de los golpes. Todo esto ocurría durante los ochenta, una década marcada por la ilusión y el riesgo. Pero llegaron los noventa y todo cambió: se avecinaban tiempos difíciles. La proliferación de bandas, distribuidores corruptos y , por qué no decirlo , la videovigilancia entorpecieron sus movimientos.
La competencia de mercado les obligó a refinar sus golpes. Uno magistral les salvó de la debacle: “LA AVERIA”. Fue su segunda gran campanada, nadie ha destrozado tantos coches a plena luz del día. Otra vez apareció su nombre en las listas de los perseguidos. La suerte empezó poco a poco a asomarse con escaramuzas que presagiaban lo mejor, y otra vez, como en los mejores tiempos los chérifes pisándoles los talones.
Con “EL CUARTO TENOR”, “PAQUETITO” y sobre todo “ELVIS VETE YA” se divirtieron de lo lindo. El tiempo y la experiencia fueron convirtiéndoles en auténticos MAESTROS DEL DISIMULO. Sus fechorías eran la comidilla de todas las panaderías. No había año que no bajaran de los sesenta golpes, unos mejores que otros, pero ahí estaban. Los chérifes habían bajado la guardia y se colaban con cierta facilidad. La suerte estaba decididamente de su lado, no quiere decir que no tuvieran caidas pero se recuperaban con cierta celeridad.
 

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Y llegaron al siglo veintiuno con “EL PISITO” un golpe con todas las características de su sello trapero: itinerancia, sorpresa, participación y mucho juego. Sin embargo, todo indicaba que otro gran cambio se avecinaba. Y así fue. Parte de su público decidía dormir durante el día, la otra parte les transformaba en “canguros involuntarios”, los comercios acotaban las zonas de intervención, la discreción se apoderaba de la calle.Todo esto les pilla un poco con el pie cambiado, un poco más viejos y un poco más cansados.
Sus últimas escaramuzas ya no son tan itinerantes, con “TETRARIP” y sobre todo con “VISA VIS”. Las sillas aparecen por primera vez en su historia, sin embargo sus dardos son más afilados y venenosos que nunca, sus rehenes nunca handisfrutado tanto con sus picotazos.
No sabemos cuantos “golpes” les quedan, tampoco necesitan saberlo, sólo esperan que el último les llegue sin avisar.